14 Ene Entrevista a Claudio Nast
Claudio Nast
Tras instalarse en Chile en 1991 con la compañía turística con más de 30 años de experiencia y especializada en diseñar servicios turísticos en rutas nacionales, DMC, Destination Management Chile S.A., Claudio Nast Santander, analizó la realidad de la industria naviera y las concepciones que existen de este rubro en el país.
En la acogedora , Fortunata Chacana ubicada en el cerro de Playa Ancha, Claudio Nast recordó sus orígenes en la costa en el Quisco, cuando a los 9 años, motivado por el gusto adquirido de sus padres, conocía sobre el manejo de lanchas y practicaba ski acuático. Vínculo tras su ida a vivir a Alemania, además lo motivó a reconocer el valor de las costas y naturaleza chilena.
¿Cómo ves el turismo y su relación con el mar?
Chile, geográficamente es el país con mayor costa que tenemos en Latinoamérica y uno de los mayores en términos mundiales. Desde ahí que se integra desde mucho antes a la industria, cuando tenían que pasar los barcos desde el Pacifico al Atlántico por el Cabo de Hornos, muchos de ellos cruceros también.
Yo llegué a Chile en 1991 y no deben haber venido más allá de 5 o 7 barcos que hacían las rutas mundiales pacifico-asiatico y europa a través del cabo de hornos. En 1995 se comienza a ver a Chile como ruta marítima de cruceros de turismo. Principalmente las líneas Silversea, con un barco de lujo de 210 pasajeros, que empezó a investigar las zonas que estaban desde Chacabuco a Laguna San Rafael.
La empresa mandó gente, fuimos a ver qué podía hacer un barco de ese porte, si podía entrar a la laguna que era atractiva porque es el glaciar más al norte del hemisferio sur. El hecho se concretó por Silversea en el año 1996 desde esa época ya se tomó contacto por ejemplo con Patagonia Connection, un catamarán que iba de Termas de Puyuhuapi a Laguna San Rafael. Eso fue pionero en 1996 y hasta el día de hoy se hace.
La industria de cruceros es la que, a pesar de ser competencia, es una de las industrias que mayor comunicación tienen entre ellas por dos razones. Es tan grande y robusta, que necesita saber qué es lo que pasa en un lugar, en cuanto a permisos, costos, cuidados, y saca beneficios de el aprendizaje de su competencia en destinos remotos como Sudamerica.
Entre el 1997 y el 2000 entró inmediatamente Holland American Line, Norwegian Cruise Line y Princess Cruises a Chile, con barcos más grandes de entre 1500 y 1700 pasajeros, evidentemente buscaban hitos históricos del Cabo de Hornos. Hasta el día de hoy se habla que el mar más peligroso del globo es el mar de Drake, entonces el navegar en torno ahí es fundamental.
Buenos Aires nos gana en términos turísticos, siempre fue el que miraba a Europa, ellos eran mucho más conocidos. Valparaíso en cambio, era conocido en términos de nombre para todos los navegantes del mundo, hay restaurantes de Valparaíso en el mundo y también desde ahí la unión Valparaíso-Buenos Aires.
Alrededor de Valparaíso tenemos las viñas, la cordillera de Los Andes, la naturaleza que es tan importante y poderosa. Comienza este empuje de considerar la ruta sudamericana y en Chile nos destacamos por la belleza natural, había mercado para dejar barcos toda la temporada.
Mercado Actual
Somos un país caro para navegar, cuando llegamos a puerto por ejemplo, hay aproximadamente quince habilitados para el turismo de cruceros, pero los costos son elevados, como costos administrativos y marítimos. Existe la Corporacion de Puertos del Cono Sur, una unión mixta de puertos estatales y privados donde se tienen acceso al Estado para poder potenciar y promover el turismo de cruceros y al estar en un directorio que busca desarrollar esta industria, no siendo ellos los puertos, se influye en las concesionarias, que están bajo un modelo de licitacion y concesión. En los contratos de licitaciones portuarias El término cruceros no existe, entonces cuando por ejemplo en Valparaíso o San Antonio, se requiere de confirmación de sitios de atraque con 1 o 2 años de anticipación, ellos pueden decir yo no tengo por qué darle espacio porque yo hice el contrato con la carga y si tengo espacio le doy a los cruceros, ahí empieza el problema.
Hay un malentendido porque es el gobierno central el que no considera el turismo como una economía y no le da importancia, nosotros tenemos que ir al ministro de economía pero a través de la subsecretaría de turismo cada vez que hay un conflicto. Nosotros con la industria de cruceros producimos 400 mil turistas en la temporada que es el 10% de lo que se produce en general en nuestro país, solo navegando y no los ponen en prioridad como una economía productiva.
Chile tiene ese potencial para en el futuro, ser una ruta de cruceros, donde van a venir de todas maneras y cada vez más debido a que la Antártida es la mina de oro ahora, todos quienes quieran respirar algo nuevo, van a querer llegar ahí. Ese lugar está protegido por la International Association of Antarctica Tours Operators (IAATO) que regula quiénes pueden y cuántos pueden entrar, poniendo reglas y leyes pero sí las cumplen o no, es cosa de cada uno porque la Antártida no es soberanía de nadie.
Valparaíso frente a San Antonio
En la quinta región, estos puertos son una gran dicotomía porque Valparaíso es el puerto ideal en términos de turismo porque visualmente es muy atractivo; segundo, es declarado patrimonio de la humanidad; tercero, tiene una industria hotelera viva y gastronómica; tiene museos y tiene historia pero en la bahía misma, en sitios de atraque, no tiene.
Aquí hay dos puertos está TPS Y TP pero solamente el primero tiene sitios mayores de 300 metros de largo donde pueden atracar barcos grandes de 1500 pasajeros hacia arriba. TPS está destinado básicamente a la carga y nos cerró las puertas de Valparaíso en 2016. Mientras que en TP tiene sitio 6,7 y 8, y el ocho permite barcos qué máximo deben tener 220 metros de eslora, limitando la gran mayoría de compañías de cruceros.
Y si nos vamos a la parte logística, si yo quedara con un barco grande en TPS y el terminal de pasajeros queda en estación Francia, la distancia entre el barco y la transferencia para la interzona, son casi 2km, superando los 14 minutos. Es mucho tiempo para más de 2 mil pasajeros con sus maletas.
En cambio en San Antonio, al contrario existe un sitio de atraque y un terminal de un mismo concesionario, DP World, quien habilitó una terminal, haciendo que sean 4 minutos el tiempo de transferencia. Pero San Antonio no tiene atractivo turístico, no ha tenido ni un cambio en estos últimos 9 años que ya recibe cruceros, como mejores hoteles y más y mejores restaurantes, no hay patrimonio.
Nosotros en Chile no es necesario que seamos dueños de navieras, lo importante es que recibamos a esta industria y darles toda la gama de servicios que ellos requieran y beneficiarnos de ello.
¿Por dónde orientamos esta industria hacia el futuro?
Hay que pensar que la industria es tan grande y robusta que se mueve a una velocidad lenta, casi como un barco por lo que debería pasar, es que en Chile llegara un Presidente, que ya no es este, que tenga como prioridad el turismo.
Estamos hablando que la subsecretaría es nuestro nivel más alto porque después viene el Ministerio de Economía Fomento y Turismo, entonces yo pienso que tenemos que esperar que eso cambie, que vengan otros interlocutores que tengan en su cabeza el mirar al turismo como una economía.





