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El Centro Interdisciplinario de Estudios Oceánicos de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso,  CIDEO, tuvo una destacada participación en la organización del reciente homenaje realizado en conmemoración a los cien años del hundimiento del crucero ligero alemán Dresden en la Bahía Cumberland durante la Primera Guerra Mundial. El comité organizador también estuvo compuesto por la Primera Zona Naval de la Armada de Chile, el Consejo de monumentos Nacionales y la Ilustre Municipalidad de Juan Fernández.

Invitados por CIDEO viajaron el investigador uruguayo/Argentino Diego Lascano, el historiador Fernando Wilson en representación de la Universidad Adolfo Ibáñez y el escultor y museólogo Juan Antonio Santis quienes dictaron ponencias en el seminario a bordo. También participaron de esta travesía los legendarios buzos y exploradores que en el año 1960 descubrieron los restos del naufragio, Francisco Ayarza y Víctor Bravo, junto al académico Ernesto Gómez Director de CIDEO, el cineasta Tevo Díaz y la productora de Trébol Tres, Julia Koppetsch; otra destacada participación fue la del gestor cultural, armador y ex consejero regional, Daniel Paredes quién expuso la historia desde el contexto y perspectiva insular.

En la ocasión también se hizo entrega oficial al alcalde de la comuna de Juan Fernández, Señor Felipe Paredes,el ante proyecto denominado Centro Cultural y de Interpretación para Juan Fernández que fue guiado por el profesor Andrés Oyarzun M. y desarrollado por los alumnos de Taller de Titulación Jonathan Rojas y Esra Ormazábal de la Escuela de Arquitectura UV.

Participaron también en esta travesía el embajador de Alemania Hans Henning-Bolmeyer y la embajadora británica Fiona Clouder, junto al Gobernador de Valparaíso, Omar Jara, autoridades y descendientes de los marinos alemanes fallecidos en combate el 14 de marzo de 1915, cuando el Dresden fue alcanzado en Bahía Cumberland por los acorazados ingleses Kent y Glasgow, luego de casi 3 meses de intensa persecución.

Sin carbón, ni agua, heridos y casi sin municiones, los alemanes se vieron impedidos de responder al ataque y prefirieron hundir su propio barco, antes que pasara a manos de los ingleses. Tres soldados alemanes fueron sepultados en Juan Fernández, y el resto fueron encarcelados por el Estado chileno en la isla Quiriquina. Al terminar el conflicto mundial fueron liberados y la mayoría de ellos se quedó en Chile, donde formaron una nueva familia.

En una emotiva ceremonia realizada por el capellán naval en el cementerio de Robinson Crusoe, la hija del soldado alemán Max Krausse, Melitha, depositó una ofrenda floral, seguida por el comandante en jefe de la Primera Zona Naval, Arturo Undurraga, el gobernador de Valparaíso Omar Jara, el alcalde de Juan Fernández, Felipe Paredes, la embajadora británica Fiona Clouder y el embajador alemán Hans Henning-Bolmeyer.

Francisco Ayarza, buzo que en el año 1960 descubrió el naufragio a 400 metros de la orilla a una profundidad de 60 mts en la Bahía Cumberland, explicó:

el primero descenso que realizamos cumplió con nuestra expectativa, porque descubrimos el naufragio en la primera inmersión. Tengo imágenes inolvidables de ese momento, como las condiciones del agua de Cumberland con una transparencia increíble que no se conoce en aguas continentales, una fauna riquísima tanto en especias oceánicas como costeras, que nunca se van olvidar”.

Ayarza agrega:

hay una fuerte conciencia de lo que significa el patrimonio sumergido, se le está dando una relevancia destacadísima y es de esperar que esto continúe así, porque en la medida que se realicen este tipo de incursiones para recuperar objetos de un naufragio, obliga a poderse sumergir en el pasado, en la historia, rememorar situaciones que están olvidadas o eran desconocidas y dejar un legado a las nuevas generaciones”.

Su socio en el descenso fue el buzo Víctor Bravo, quien también participó en la travesía.

Lo importante es la asociatividad entre personas para lograr un objetivo que tiene un gran valor y permite obtener éxito, con los mínimos elementos que teníamos en esa fecha, venciendo muchas dificultades. El valor que tiene nuestro descubrimiento es un ejemplo para la juventud, es fijarse una meta que se cumple, pese a todo, eso es lo importante”, señaló.

En tanto, el investigador uruguayo Diego Lascano, autor de diversos estudios y libros referidos al naufragio aseguró que

una cosa es la visión del continente o del cono sur de américa y otra es la mirada de los isleños. Hay que empatizar con ellos, sobre la forma en que se explota el caso del Dresden en el contexto del turismo histórico cultural. A veces hay que sacarse el prejuicio y ayudar a los isleños a que comprendan que están parados sobre un hecho histórico importante y si bien ellos conviven desde niños con las canciones o restos que puedan haber encontrado sus familiares, tienen que ser conscientes que tienen un patrimonio incalculable que les puede ayudar a tener una vida mejor”.

El investigador manifestó que

el venir a Juan Fernández fue un sueño desde hace 18 años y me está haciendo repensar algunas cosas que me quedaron en el tintero con respecto al Dresden. Me gustaría lograr una sala en el Museo Naval o en el Museo Marítimo Nacional, un museo de sitio importante en la isla, que corresponde como complemento, ya que no se puede bajar al buque, tener un buen sitio de interpretación”.

Ernesto Gómez, Director del Centro Interdisciplinario de Estudios Oceánicos, CIDEO, de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso, explicó que

este viaje tiene múltiples implicancias, porque permite poner en valor el estudio del patrimonio subacuático que nos pertenece a todos. En 1915 el Dresden era el barco más veloz de la armada alemana y 100 años después se ha convertido en un patrimonio nacional, que debemos saber apreciar y resguardar para que las nuevas generaciones tengan acceso al conocimiento y puedan valorar el sentido que cada pieza transmite”.

Ernesto Gómez añadió que

ha sido un orgullo como CIDEO haber formado parte de la organización de este viaje en conmemoración de los 100 años del hundimiento del Dresden. Es la ruta que nos hemos fijado en nuestra carta de navegación, ya que nos interesa poner el mayor esfuerzo en resguardar y poner en valor el patrimonio oceánico; natural, viviente y cultural de la región, junto con realizar estudios de conservación y desarrollar diversas líneas de investigación para ser un aporte en temas oceánicos”.

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